Costanera Sur en bici: la reserva natural junto a Puerto Madero
Recorridos en bicicleta

Costanera Sur en bici: la reserva natural junto a Puerto Madero

Respuesta rápida

¿Costanera Sur es buena para un recorrido en bici?

Sí: es una gran reserva de humedales junto al río, pegada a Puerto Madero, con un sendero perimetral plano, garzas y otras aves, y una calma que contrasta con las torres de oficinas a pocos cientos de metros. Tiene días y horarios de apertura fijos y no hay sombra ni agua a la venta adentro, así que una salida a la mañana o a última hora de la tarde funciona mejor que al mediodía.

Un humedal a pocos minutos de las torres de Puerto Madero

Párese en el extremo sur de Puerto Madero, entre sus diques de ladrillo reconvertidos y sus torres de vidrio, y la Reserva Ecológica Costanera Sur apenas parece pertenecer a la misma ciudad. Al cruzar hacia adentro, el skyline se esfuma detrás de los juncos y las lagunas en apenas un par de cientos de metros.

Se trata de un tramo de costa ganada al Río de la Plata que nunca se construyó como estaba planeado; décadas de abandono dejaron que el monte, las lagunas y la vegetación nativa tomaran el lugar, y hoy es una reserva protegida con fauna residente y migratoria propia. Un recorrido en bici por acá es una de las pocas formas, en el centro de Buenos Aires, de pasar en el espacio de una tarde de un frente ribereño urbano y denso a algo que se siente genuinamente como humedal silvestre.

El contraste es todo el atractivo. De un lado de las puertas de la reserva: máquinas de espresso, restaurantes con vista al río, corredores sobre los diques de ladrillo. Del otro: garzas inmóviles en el agua baja, el viento moviendo los juncales, y un silencio que solo rompen el canto de los pájaros y algún ciclista de paso. Para quienes se alojan en Puerto Madero o en el cercano San Telmo, es una escapada de medio día fácil, sin necesidad de colectivo, tren ni lancha para llegar.

Qué es realmente la reserva, y qué no es

Costanera Sur no es una plaza urbana prolija con canteros y juegos, pero tampoco es una zona silvestre lejos de todo. Se asienta sobre tierra ganada al Río de la Plata a partir de la década de 1970, pensada en su momento para un desarrollo urbano que nunca se concretó; la naturaleza ocupó ese vacío. Lo que sobrevive hoy es una mezcla de lagunas, zonas de marisma, monte arbustivo y pastizal abierto, atravesada por una red de senderos abiertos a caminantes y ciclistas.

De esa historia se desprenden dos cosas que importan a la hora de planificar una salida:

  • Mantiene días y horarios de apertura fijos, que cambiaron más de una vez. No es un tramo de costa abierta al que un ciclista pueda entrar a las 6 de la mañana o en un día cualquiera que esté cerrado: conviene chequear el calendario vigente antes de armar una mañana alrededor de esto.
  • Prácticamente no hay nada para comprar adentro. No hay puestos con sombra, ni vendedores de agua, ni ningún bar a la orilla del agua. En buena parte del recorrido tampoco hay mucha arboleda. En verano, eso convierte una salida al mediodía en una idea poco cómoda; una franja de mañana o de última hora de la tarde, cuando tanto la luz como la temperatura son más amables, es la mejor opción.

Hay un tercer punto que vale la pena sumar para quien espera un parque convencional: la reserva nunca fue diseñada como paisaje urbano. Los senderos siguen el terreno elevado que dejaron décadas de escombros de construcción volcados sobre la costa, y la vegetación que creció encima es en gran parte espontánea, no plantada.

Por eso se siente como un humedal genuino y no como un jardín con vista al río: el trazado no tiene simetría, no hay canteros y no hay una “entrada principal” evidente una vez que se dejan atrás unos cientos de metros de la puerta. A los ciclistas que llegan esperando un parque costero prolijo a veces les cuesta unos minutos reacomodar la expectativa; a los que llegan esperando una reserva natural, en general les cumple exactamente eso.

Mejor momento del día, y según la estación

La luz y la temperatura definen este recorrido más de lo que definen un paseo urbano típico, simplemente porque gran parte de la reserva es terreno abierto sin cobertura. La mañana temprano es, en general, la mejor opción: el aire es más fresco, la luz es suave y baja sobre las lagunas, y la fauna tiende a estar más activa antes de que se instale el calor del día. La última hora de la tarde, en la hora o dos previas al cierre, es la otra buena ventana: luz similar, actividad de aves similar, y un regreso más fresco hacia Puerto Madero mientras las torres reciben el último sol.

El mediodía, sobre todo en los meses más cálidos, es el horario a evitar si es posible. Con poca sombra en la mayor parte del sendero, andar en bici a pleno sol en la hora más calurosa del día es simplemente menos cómodo, y menos rentable para ver fauna, que tiende a resguardarse cuando sube la temperatura. En los meses más frescos, el cálculo se relaja un poco: la sombra importa menos, y una salida a casi cualquier hora dentro del calendario de apertura suele ser agradable, aunque el viento del río puede seguir haciendo que valga la pena llevar una capa liviana en cualquier época del año.

Llegando en bici: de los diques de Puerto Madero al agua abierta

El acceso es tan parte de la experiencia como la reserva misma. Desde el centro de Puerto Madero, el recorrido va hacia el sur por la explanada de los diques, pasando los antiguos silos de grano reconvertidos y las torres de oficinas de los bloques más nuevos, antes de que el pavimento se angoste y aparezcan a la vista las puertas de entrada de la reserva, cerca del extremo sur de los diques. Ese tramo es plano, en gran parte separado del tránsito de autos, y fácil en bici: un calentamiento suave antes de que cambie el terreno bajo las ruedas.

Adentro de las puertas, los senderos no están pavimentados pero son firmes y planos, y corren sobre terraplenes elevados entre las lagunas. No hace falta ninguna habilidad técnica de mountain bike; es un recorrido para una bici híbrida o urbana cómoda, a ritmo relajado y con paradas frecuentes. Quienes bajan el ritmo cerca del agua, en especial temprano o tarde, tienen más chances de ver garzas, gallaretas y cuervillos trabajando en la orilla, y de vez en cuando algún coipo —el gran roedor nativo que suele confundirse con un castor— moviéndose entre los juncos.

Una vuelta completa a los senderos principales de la reserva, con paradas, lleva aproximadamente entre una hora y media y dos horas a paso tranquilo. Sumando la ida y vuelta desde el centro de Puerto Madero, conviene planificar medio día y no un desvío rápido.

Alquilar una bici, con honestidad

Sería cómodo decir que se puede simplemente retirar una bici en la puerta de la reserva el mismo día. En la práctica, no es algo con lo que contar. Los quioscos informales de alquiler cerca de zonas turísticas abren y cierran sin aviso, y confiar en que uno esté ahí, funcionando, una tarde en particular, es una apuesta y no un plan; esta guía no va a fingir lo contrario.

Lo que sí funciona de manera confiable es reservar con anticipación, ya sea un paseo guiado en bici que incluye la bicicleta y un recorrido por la reserva y por Puerto Madero, o un alquiler retirado en un local fijo de Puerto Madero o del cercano Palermo para salir después por cuenta propia.

Un paseo guiado en bici que parte del centro hacia la reserva costera del sur es la forma más simple de cubrir este recorrido sin preocuparse por la logística del alquiler, los horarios de apertura de la reserva ni cuáles senderos realmente vuelven a la entrada. Para quienes buscan más flexibilidad de horario y ritmo, un paseo privado en bici con un recorrido armado según intereses personales puede orientarse específicamente hacia Costanera Sur y los diques, en lugar de seguir un circuito urbano fijo.

Quienes tienen poco tiempo a veces prefieren sumar este tramo a una introducción más amplia a la ciudad sobre dos ruedas; en ese caso, conviene revisar el recorrido exacto de un paseo en bici de medio día que recorre varios barrios en una sola salida antes de reservar, ya que no todos los itinerarios de medio día llegan hasta acá.

Otra opción que conecta explícitamente los barrios ribereños es un paseo en bici que une Puerto Madero, La Boca y San Telmo, ideal para quienes quieren la reserva como una parada dentro de un recorrido más largo por varios barrios en vez de una salida y vuelta independiente. Para un ánimo completamente distinto, un recorrido nocturno de la ciudad en e-bike cubre los diques iluminados de Puerto Madero, no la reserva en sí, que cierra bastante antes de que oscurezca: una buena combinación para otra noche del mismo viaje, no un sustituto de la visita a la reserva.

Qué llevar

ElementoPor qué
AguaAdentro de la reserva no se vende nada
Protección solar (gorra, protector)Largos tramos del sendero no tienen sombra
Binoculares, si se tienenLas aves suelen estar lejos, del otro lado de las lagunas
Repelente de insectosLa vegetación de humedal atrae mosquitos, sobre todo al atardecer
Una capa livianaEl viento del río se levanta en los tramos abiertos, incluso en días cálidos

Costanera Sur frente a un recorrido por Puerto Madero

Costanera SurDiques de Puerto Madero
SuperficieSin pavimentar, plana, firmeExplanada pavimentada
PaisajeHumedal, lagunas, faunaDiques reconvertidos, torres de vidrio, restaurantes
Sombra y serviciosMuy poca; nada a la venta adentroCafés, sombra de los edificios
HorariosDías y horarios fijos, chequear antesPaseo costero abierto, sin portón
AmbienteTranquilo, naturalUrbano, pulido

Los dos van de la mano, y los mejores recorridos los tratan como una única ruta continua en vez de como una elección entre uno u otro: energía de dique a la ida, calma de humedal una vez adentro de las puertas, y las torres reapareciendo en la vuelta como recordatorio de lo poca distancia que separa a los dos.

Combinar esto con el resto de la ciudad

Un recorrido en bici por Costanera Sur combina bien con una caminata más pausada por Puerto Madero, ya sea antes o después del tramo en bici, y queda lo bastante cerca de San Telmo y de la zona de Plaza de Mayo como para armar un día completo que combine la reserva a la mañana con el centro histórico a la tarde.

Quienes se alojan más al norte, cerca de Palermo o Recoleta, pueden plantear el descenso hacia Costanera Sur como una vuelta más larga en lugar de una salida y regreso corto, pasando por Retiro y todo el largo de los diques de Puerto Madero en el camino.

Para una primera mirada más amplia a la ciudad antes de enfocarse en un recorrido por la reserva, las guías Buenos Aires en un día y el itinerario de tres días para primera visita a Buenos Aires muestran dónde puede encajar medio día en Costanera Sur dentro de un viaje más largo. Los ciclistas curiosos por otros espacios verdes de la ciudad también pueden mirar el paseo en bici por Palermo a través de los Bosques de Palermo, un tipo de recorrido muy distinto y mucho más cuidado que el circuito de humedal descrito acá.

A quienes están evaluando entre alquilar por cuenta propia o reservar un guía para toda la estadía puede resultarles útil comparar este recorrido por la reserva con las opciones generales de paseo en bici por Buenos Aires para el resto de la ciudad, ya que la ruta, el terreno y el acceso a la reserva varían entre operadores de formas que acá importan más que en un tour urbano estándar.

Después del recorrido: el río, no solo la reserva

Costanera Sur está directamente sobre el Río de la Plata, y para quienes quieren extender el tema ribereño más allá del tramo en bici, los diques de Puerto Madero también son el punto de partida de excursiones sobre el agua. Un paseo en velero desde Puerto Madero hacia el Delta del Tigre recorre, en barco, un tramo del mismo río al que se conectan las lagunas de la reserva, y arma una combinación natural de medio día para quien ya pasó una mañana pedaleando por el humedal en vez de navegarlo.

Para quienes prefieren quedarse en tierra una vez devuelta la bici, un paseo privado al atardecer por Puerto Madero recorre los mismos diques de la sección de acceso anterior, en la hora en que tanto la luz como la multitud se suavizan: un cierre más tranquilo para una mañana activa en la reserva.

Ninguna de estas dos opciones reemplaza una visita a la reserva en sí, ya que ambas se quedan del lado construido y pavimentado de las puertas. Son sumas para un día más completo, no sustitutos, útiles sobre todo para quienes ya tacharon Costanera Sur de la lista y están decidiendo qué más ofrece ese mismo tramo de costa antes de pasar, en otro día, a Tigre o al Delta del Paraná más amplio.

Cómo llegar y volver

La entrada principal de la reserva está en la punta sur de Puerto Madero, a una caminata corta o un breve trecho en bici desde la explanada de los diques descrita más arriba. No hay parada de subte ni de colectivo en la puerta misma: los visitantes llegan por sus propios medios —caminando o en bici desde el centro de Puerto Madero, San Telmo o la zona de Plaza de Mayo— o como parte de un tour guiado que resuelve el acceso como parte del recorrido.

Como la reserva no tiene acceso vehicular ni estacionamiento propio, la bici es genuinamente una de las formas más prácticas de cubrir la distancia desde el centro de Buenos Aires y todavía tener tiempo para la vuelta adentro, en lugar de pasar buena parte de la visita caminando hacia la puerta y de regreso.

Para quienes se alojan más lejos, en Recoleta, Belgrano o cerca de la estación Retiro, lo más práctico es llegar primero al centro de Puerto Madero —caminando por la costa, en taxi o en transporte público— y desde ahí retirar una bici o sumarse a un tour guiado, en vez de intentar cubrir toda la distancia a pedal desde un barrio lejano. Los detalles para moverse por la ciudad, incluyendo qué opciones de transporte convienen para cada distancia, se cubren aparte en la guía general de paseo en bici por Buenos Aires.

Costanera Sur en bici: preguntas frecuentes

¿Puedo alquilar una bici justo en la entrada de Costanera Sur?

No de forma confiable. Los quioscos informales de alquiler en la puerta de la reserva aparecen y desaparecen, y no son algo con lo que contar para un día determinado. Un paseo guiado o un alquiler reservado con antelación, normalmente retirado en Puerto Madero o Palermo, es la opción segura.

¿Cuánto dura un recorrido en bici por Costanera Sur?

El sendero perimetral de la reserva tiene unos pocos kilómetros; una vuelta tranquila con paradas para observar aves lleva entre una hora y media y dos horas. Sumando la ida y vuelta desde el centro de Puerto Madero, calculá medio día.

¿Qué se ve realmente en el recorrido?

Lagunas, juncales y monte que crecieron durante décadas sobre tierra ganada al río, con garzas, gallaretas, cuervillos y, para quienes salen temprano o tarde, algún coipo cerca del agua. Se siente como humedal, no como una plaza urbana.

¿Costanera Sur abre todos los días?

No. La reserva tiene días y horarios de apertura fijos que cambiaron con el tiempo, así que conviene chequear el calendario vigente antes de planear una salida, en vez de asumir acceso diario a toda hora.

¿Hay sombra, comida o agua dentro de la reserva?

Muy poca. Buena parte del sendero está a cielo abierto y sin sombra, y prácticamente no hay nada para comprar adentro. Llevá agua y protección solar, sobre todo fuera de los meses más frescos.

¿Cómo se compara Costanera Sur con Puerto Madero para andar en bici?

Puerto Madero es una explanada pavimentada frente a los diques, con cafés y torres de un lado; Costanera Sur, a la que se llega caminando o en bici desde su extremo sur, es humedal sin construcciones dentro de las puertas. Ir de una a la otra pedaleando es justamente el sentido de este recorrido.

¿El paseo es apto para principiantes o familias?

El sendero de la reserva en sí es plano y fácil. El acceso por los diques de Puerto Madero también es plano y está en gran parte separado del tránsito, lo que hace que el recorrido combinado sea manejable para un ciclista casual o una familia, aunque para una primera visita un paseo guiado sigue siendo la opción más simple.

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